El calafate es un arbusto silvestre de fruto entre ácido y dulce que abunda, casualmente, en la zona de El Calafate. Si se preguntan qué habrá sido primero, si el calafate o El Calafate, les contesto: el calafate. Esto no quiere decir que si no existiera el calafate no existiría El Calafate. Seguramente existiría, pero con otro nombre, como La Zarzamora supongamos.Hablando concretamente de mi paso por esta pintoresca ciudad les cuento que valió la pena casi creo que por todo el resto del viaje. Caro, como en todos los lugares donde estuve, pero todo tan lindo...
Estando ahí era imperdonable no hacer la navegación por el frente del Moreno, que es aparte de la excursión clásica a las pasarelas, y la navegación entre los témpanos visitando el resto de los glaciares, así que tuve que hacer las dos, jeje.Como verán me copé sacando fotos, y es que sólo si están ahí pueden entender esa necesidad de grabar (en la retina, en una foto, como sea) cada metro cuadrado de ese lugar tan increíble. Y lo querés contar y no te sale, hay que estar ahí, así que ahorren y vayan!!!
A modo de una muy breve síntesis, acá tienen un par de fotos del centro, flamencos en la laguna Nimez, el Moreno desde casi todos los ángulos y algunos témpanos desprendidos del Upsala, el glaciar más grande del Parque Nacional Los Glaciares.
Algunas referencias para que puedan dimensionar mejor:
1. Personitas en la pasarela principal
2. Un catamarán (no, no es una lanchita pedorra) navegando por el frente del Moreno
3. El famoso puente que ahora se cae cada 2 años y no de cada 4 como antes (así que no existe el calentamiento global Bush?)
4. No es una hormiga flotante, es otro catamarán al lado de un témpano al que se le fue la mano
El Chaltén es un pueblito perdido en medio de las montañas que se inventó para impedir que se metieran los chilenos. Está lleno de porteños que buscaron escaparse de la gran urbe, pero creo que se les fue la mano.En El Chaltén hay poco y todo es caro. Es la capital nacional del trekking, y tiene buen puesto el nombre porque trekking es lo único que se puede hacer, así que por lo menos lo saben explotar. Así fue como pasé de mis 10 horas diarias frente a una computadora a 6 horas diarias de caminata de montaña.
Alquilé unas botas de trekking y arranqué, tranqui, hacia la Laguna Torre, casualmente situada al lado del cerro... Torre, adivinaron. Ya desde el pueblo se veía medio feo, muy nublado y hasta lluvioso, pero me mandé igual. "Llego hasta donde llegue" le dije a la chica del hostel, que en mi lugar seguro no hubiera salido. Como salí tarde (a las 4) me crucé con todo el mundo ya de vuelta. Yanquis, japoneses, italianos y gente de otros países que apenas sabemos ubicar en el mapa, todos sabían decir "hola".
"Faltará mucho? El mapita dice 3 horas de ida y ya las hice..."
Un cartel! "Laguna Torre a 10 minutos"
"Siiiii!!!!"
Llovía, el viento castigaba como loco (por momentos no me podía mantener parada), mucho frío... pero qué hermoso!!!!! Grité, festejé, aplaudí ese glaciar, esa laguna turquesa, esos picos nevados y ese pequeño gran triunfo de haber llegado. El glaciar, la laguna, las montañas y yo. Foto, foto, foto, foto y vamos que se hace de noche.
El segundo trekking fue a la Laguna de Los Tres. Fui en traffic hasta El Pilar para ahorrarme la primera parte de la subida y de paso para conocer otro camino. Por suerte de ahí hasta el último tramo, ese super empinado que no hay forma de que te ahorres, es casi llano. Así y todo, mis tobillos ya habían desaparecido por la hinchazón y las supuestas 4 horas de ida se me hicieron 6, un poco por las paradas para descanzar y un poco porque me perdí por un rato, en una parte donde iba caminando por la orilla del río y no vi o no existe un cartel que te avise que tenés que volver al bosquecito. Seguí por lo que creí seguía siendo el camino, hasta que me di cuenta de que no era, pero volví y pude retomar el que sí era.
Llegando a ese punto que les contaba un cartel advierte "Los últimos 500 metros de este sendero tienen mayor dificultad y exposición al vacío. No suba si no posee calzado de trekking y experiencia en senderos de montaña."
"Calzado de trekking? Sí.
Experiencia en senderos de montaña? Sí, de ayer.
Listo, vamos."
Después descubrí que al 500 le faltaban 3 ceros y que la palabra "dificultad" no es ninguna boludez, y sentí profundamente que el verdadero nombre de la laguna debería ser "Laguna de los Tres Hijos de Puta que la Descubrieron y Ahora Todos Tenemos que Conocer", pero de nuevo... qué hermoso!!! Acá ya había perdido el efecto sorpresa así que no festejé nada, pero sí sentí un orgullito interno por haber llegado otra vez. Me senté entre unas rocas al reparo del viento y almorcé mi tarta de zapallitos delante del Fitz Roy. Un tecito para entrar en calor y a pegar la vuelta.
Un pequeño desvío hacia la Laguna Cappri valió la pena, y una parada en el mirador me llevó a perderme por segunda vez. Pasaba, veo el mirador y pienso "Qué buena foto!" pero una nube estaba empeñada en no dejarme ver la cima del Fitz Roy. Esperé, esperé, esperé, me harté, vi el reloj y me di cuenta de que estaba jugada. No faltaba mucho para anochecer y yo no tenía ni el celular para alumbrame. El mapita mostraba un solo camino frente al mirador, así que seguí por el primero que vi. Colgada yo por no fijarme por dónde cuernos venía, es cierto, pero cómo puede uno desconfiar de un mapa?! Una sola línea de puntos significa, acá y en cualquier parte, un solo camino! Me di cuenta de que estaba perdida cuando llegué a un cartel que señalaba el lugar exacto de donde venía. "LA CONCHA DE LA LORA!!! Qué hago ahora??!!! No vi un puto cartel que dijera El Chaltén!!!" Vuelvo. "Para dónde??!!" No sé, pero vuelvo. Corro, me asusto, puteo, puteo a la nube, puteo al mapa, me puteo por haber salido sola, me puteo por no tener linterna. Puteo y corro. De nuevo el mirador y de nuevo el camino entre los arbolitos, ese que hubiera seguido si la puta nube no me hubiera hecho perder esa puta media hora. Más tranquila, sigo corriendo, como puedo, o tratando. No tengo rodillas, no tengo tobillos, pero sigo, no queda otra. Por fin el pueblo, aunque lejos. Camino, camino, camino y todavía sigue lejos. "La puta madre..." Son casi las 11 y del sol casi no queda nada. Por fin el cartel que indica el punto de partida: "Sendero al Fitz Roy". Por fin el pueblo. "Gracias sol por durar un cachito más hoy."
Cansados de comerse los mocos ya desde antes de que yo llegara, 4 santafesinos que paraban en el hostel decidieron alquilar un auto para ir hasta Cabo Vírgenes. Me sumé y partimos hacia la segunda pingüinera más grande (creo que del mundo) después de Punta Tombo, cerca de Madryn. Si quieren ubicarse vayan al mapa y miren justo la esquinita arriba de Tierra del Fuego, pero apurensé porque se está cayendo.
Después de unas horas de ripio interminable, he aquí parte del registro fotográfico.
Ahí llegan a tener sus crías los pingüinos magallánicos, y se van cuando los pichones cambian las plumas, porque con las que nacen no pueden nadar. Ahí cada uno agarra su lugarcito y los que todavía no pagaron el derecho de piso llegan a caminar más de 1km desde la playa para anidar, con 1kg de pescado en la panza. Por eso y por la falta de costumbre es que caminan tan gracioso.
Un miliquito nos dejó subir al faro. Increíble la vista desde ahí.
Cuesta creer que esta ciudad sea la capital de Santa Cruz. Es como un barrio de alguna ciudad medio grande, o como un pueblito de algún interior provincial. El centro tiene una sola calle, el aeropuerto parece la terminal de Alta Gracia un poco mejor cuidada y la terminal, bué...
Eso sí, la mano del presi se nota. Están haciendo rutas hasta por las plazas.
Casitas pintorescas al frente de valdíos, un puerto fantasma, una costanera desolada y un estudio jurídico con placa y alarma que más bien parece la casilla de Willy, el portero de la escuela de Springfield. Así vi a Gallegos un sábado a la tarde.