Soy capaz de matar. Lo descubrí anoche.
soñé que alguien, no registré quién pero era alguien conocido, me daba un arma, un revólver, raro claro, porque era un sueño, para que lo llevara a no me acuerdo dónde, que en realidad no es relevante, porque no servía más. Quizás tenga que ver con que en mi familia siempre me encargo de juntar las pilas viejas para llevarlas a los lugares especiales de recolección en lugar de tirarlas con el resto de la basura.
Recuerdo que el revólver era todo plateado y que en lugar de culata tenía dos manijas con resortes que se empujaban contra un soporte que había más adelante, como los frenos de una bici pero al revés. ¿Se entiende? Si no, no importa. Lo que importa realmente es lo que vino después.
Camino a depositar el revólver, a varios metros de distancia y en dirección opuesta, se me apareció un pendejo con un pañuelo en la cabeza, todo vestido de jean, con cara de grueso prontuario, apuntandome con un revólver, esta vez uno normal. Yo, sabiendo que el que tenía no servía para nada, también le apunté. Lejos de amedrentarse, me sostuvo la mirada y se adelantó unos pasos. Perdido por perdido, apunté directo al estómago y disparé, y tuve la certeza de que, de haber tenido balas, hubiera dado en el blanco. Pero no. El intento de ahuyentarlo fue infructuoso, no así su disparo, que impactó directo en mi pecho. Y ahí, mientras me desvanecía, terminó el sueño, o me desperté, o morí.
Lo curioso es que nunca recuerdo los sueños, sin embargo de éste todavía tengo presentes varias imágenes y sensaciones.
Lo inquietante es con qué seguridad fui capaz de efectuar ese disparo, aún conociendo sus consecuencias.
A veces, pocas, me doy miedo.
martes, 24 de noviembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
¿Qué hago acá?
Como no me gustan las mentiras no sé mentir. Aunque esto podría parecer una virtud, me ha traído algunos problemas. La última vez estuvo en juego la entereza de todo mi sistema nervioso central.
Saliendo de la escuela una seño me ofrece llevarme a mi casa porque el marido la venía a buscar en el auto. El sujeto, a quien conozco, es profe de teatro y fue actor, por lo que conoce a varios personajes del medio, no precisamente dentro de lo que a mí me gusta ver. Camino a casa me increpa "Te hago una pregunta que espero no te incomode. ¿Qué tenés que hacer ahora?" y se queda esperando la respuesta. Yo, conocedora de su onda, veo venir una invitación a hacer algo que estaré lejos de disfrutar. Temerosa, desesperada, intento manotear en mi cabeza cualquier excusa que me saque airosa. Inútil. El cajón de las excusas mentirosas está vacío, como siempre, y de mi boca termina saliendo un tímido "Nada. ¿Por?" que sé que voy a lamentar. Me comenta entonces que ellos van a [sala de teatro de cuarta que nunca pensé que iba a pisar en mi vida entera] a ver a [nombre de actor que me suena pero no ubico], que es amigo suyo, que hace una función de [nombre de obra patético que no pienso poner para que no caiga en ninguna búsqueda que no tiene nada que ver con la onda de este blog ni de su autora] para amigos y conocidos porque lo vienen a filmar del canal Encuentro. El nombre de la obra me lleva a buscar desesperadamente una nueva excusa, esta vez en el cajón de las diplomáticas, y antes de que encuentre alguna el objetivo de la función me trae tranquilidad. "Encuentro no va a venir a filmar cualquier pelotudez" pienso. Error.
Llegamos. Hay pocas sillas. Nos hacen esperar un montón pero con la seño nos ponemos al día sobre cosas de la escuela y no se nos hace tan largo. Entramos a la sala. La decoración es kitsch al punto que me asusta. Aparece [nombre de actor que me suena pero no ubico] que reconozco y quiero huir. Hay otro que canta que parece el mozo del bar de la esquina y el cuerpo de baile no llega a ser ni una extremidad izquierda. Pretenden ser una revista porteña y no llegan ni al nivel de la Semanario. En mi cabeza puteo al canal Encuentro por gastar cinta grabando esta porquería chabacana y paupérrima. Y se me ocurre que hubiera sido tan fácil responder "Me junto a comer con unas amigas" y listo. Tarde.
Saliendo de la escuela una seño me ofrece llevarme a mi casa porque el marido la venía a buscar en el auto. El sujeto, a quien conozco, es profe de teatro y fue actor, por lo que conoce a varios personajes del medio, no precisamente dentro de lo que a mí me gusta ver. Camino a casa me increpa "Te hago una pregunta que espero no te incomode. ¿Qué tenés que hacer ahora?" y se queda esperando la respuesta. Yo, conocedora de su onda, veo venir una invitación a hacer algo que estaré lejos de disfrutar. Temerosa, desesperada, intento manotear en mi cabeza cualquier excusa que me saque airosa. Inútil. El cajón de las excusas mentirosas está vacío, como siempre, y de mi boca termina saliendo un tímido "Nada. ¿Por?" que sé que voy a lamentar. Me comenta entonces que ellos van a [sala de teatro de cuarta que nunca pensé que iba a pisar en mi vida entera] a ver a [nombre de actor que me suena pero no ubico], que es amigo suyo, que hace una función de [nombre de obra patético que no pienso poner para que no caiga en ninguna búsqueda que no tiene nada que ver con la onda de este blog ni de su autora] para amigos y conocidos porque lo vienen a filmar del canal Encuentro. El nombre de la obra me lleva a buscar desesperadamente una nueva excusa, esta vez en el cajón de las diplomáticas, y antes de que encuentre alguna el objetivo de la función me trae tranquilidad. "Encuentro no va a venir a filmar cualquier pelotudez" pienso. Error.
Llegamos. Hay pocas sillas. Nos hacen esperar un montón pero con la seño nos ponemos al día sobre cosas de la escuela y no se nos hace tan largo. Entramos a la sala. La decoración es kitsch al punto que me asusta. Aparece [nombre de actor que me suena pero no ubico] que reconozco y quiero huir. Hay otro que canta que parece el mozo del bar de la esquina y el cuerpo de baile no llega a ser ni una extremidad izquierda. Pretenden ser una revista porteña y no llegan ni al nivel de la Semanario. En mi cabeza puteo al canal Encuentro por gastar cinta grabando esta porquería chabacana y paupérrima. Y se me ocurre que hubiera sido tan fácil responder "Me junto a comer con unas amigas" y listo. Tarde.
martes, 17 de noviembre de 2009
Lluvia
Ya van meses y no para de llover.La ropa se ha vuelto descartable porque lavarla no tiene sentido. Nunca llega a secarse.
Las personas con rulos han optado por rapar sus cabelleras, cansadas de ocupar varias horas al día en la aplicación de productos anti-frizz.
Muchas casas de la cuadra han quedado tapadas, atrapadas detrás de enredaderas y flores que solían darles un aspecto agradable. Casi ni recuerdo la cara de mis vecinos.
Los de la zona sur han debido optar por el teletrabajo, varados en sus barrios de calles anegadas.
En la zona norte los fabricantes de paraguas ahora tienen autos de alta gama y envían a sus hijos a colegios privados. Los cambiaron sin tener en cuenta el desarraigo ni que ya es noviembre. Los fabricantes de ropa prefirieron esperar hasta el año que viene.
Algunos monumentos en las plazas han comenzado a ver desdibujados sus rasgos más finos.
Y ya no se ven autos limpios en las calles, ni vendedores ambulantes, ni anteojos de sol.
Supongo que este será un deseo de escritores y poetas, de esos que encuentran en la lluvia su más preciada musa. Y supongo que tendremos que esperar a que agoten sus producciones para volver a tener un día normal.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Fin
Había sido un largo día.
Durante la cena decidió que aquella había sido la última pelea con su pareja, que por última vez se había doblegado sin éxito ante su jefe para pedirle un aumento, que había recibido el último reclamo del banco por falta de pago de su tarjeta de crédito y que por última vez sus amigas habían suspendido un encuentro por problemas que a la distancia parecían de fácil resolución.
Era tiempo de tomar medidas. Se metió entonces en la cama, puso una película cualquiera y miró las últimas escenas a través del fondo del frasco de pastillas.
Durante la cena decidió que aquella había sido la última pelea con su pareja, que por última vez se había doblegado sin éxito ante su jefe para pedirle un aumento, que había recibido el último reclamo del banco por falta de pago de su tarjeta de crédito y que por última vez sus amigas habían suspendido un encuentro por problemas que a la distancia parecían de fácil resolución.
Era tiempo de tomar medidas. Se metió entonces en la cama, puso una película cualquiera y miró las últimas escenas a través del fondo del frasco de pastillas.
jueves, 12 de noviembre de 2009
La escuelita del horror
Hace mucho que no cuento nada de la escuela y es porque de un tiempo para acá vengo bastante desilusionada.
A la altísima deserción que ya había contado se sumó un problema para nada menor: quilombo entre las seños. Una, Andrea, la dire, de carácter fuerte y no tan buenos modos, desorganizada, improvisada, viene demasiado acostumbrada a hacer y deshacer según le parece porque estaba sola. La otra, Claudia, que empezó casi junto conmigo, también de carácter fuerte pero mucho más amable, de buen trato, organizada, bastante más pedagógica y con muchas ganas de hacer frente a las injusticias y de saltar cuando algo no le gusta. Desde el principio se organizaron para repartirse las materias y demás pero, como se imaginarán, el choque era cuestión de tiempo.
Andrea siempre me dejó bastante sola. Desde pelear por un aula en la escuela que tiene acaparada el secundario hasta el armado y la toma de las pruebas, pasando por el material, la evaluación de los conocimientos previos de los alumnos, las tareas, todo siempre estuvo a mi cargo sin ningún acompañamiento de su parte. Después de mitad de año me entero por Claudia que estaba preocupada porque "no veía resultados" en el grupo de alfabetización, cuando ni siquiera tenía idea de qué estaba dando. Pero claro, a mí nunca me dijo nada directamente porque, además de todo lo que dije antes, es muy cobarde.
Las diferencias se hicieron más evidentes cuando entraron las practicantes. La tutoría correspondía a Andrea por ser la directora, pero se ve que se dio cuenta de que tenía que leer bastante y hacer un seguimiento del trabajo de las chicas para el que no estaba muy dispuesta, así que se las derivó a Claudia. Las practicantes, que habían llegado a tenerle miedo a Andrea y a intimidarse ante su presencia en el aula, estaban felices por el cambio. De ellas llegó a decir que eran vagas y desorganizadas, después de corregirles delante de los propios alumnos cosas que debería haber visto de antemano en las carpetas, de llegar a cualquier hora, de faltar sin avisar y de perder cuadernos de los alumnos y hasta la carpeta con todos los estudios del hijo que espera para dentro de un par de meses. Como verán, ética y autocrítica cero.
También tuvo problemas con varios alumnos a los que dio de baja de la beca que manda la Nación porque estuvieron faltando, cuando la asistencia es un requisito. Si nos vamos a ajustar a las normas, era lo que correspondía. Pero se trata de gente que realmente necesita ese dinero, además de que a ella no le cuesta nada, de que ha sabido llevarse cajas del PAICOR que eran de alumnos que dejaron de asistir y de que a algunos alumnos les cobró $50 de matrícula sin darles recibo cuando normalmente no se cobran más de $10 a modo de colaboración. Otra vez la falta de ética puesta en evidencia.
Y encima tiene en Sonia, una asistente que le colabora en las clases, una fiel informante, quizás porque el marido de ella es alumno o vaya a saber por qué tipo de arreglo. Una pena que no vea que es gracias a la inoperancia de Andrea para presentar los papeles que ni ella ni yo cobramos un solo peso en todo el año.
A esta altura la situación es insostenible, pero por suerte hace un par de semanas Andrea entró de licencia por el embarazo y parece que vamos a tener un fin de año en paz.
Una lástima, pero no creo que en marzo me encuentren de vuelta por allá. La idea era participar de una actividad que me hiciera bien y le sirviera a alguien, no comprar un problema.
A la altísima deserción que ya había contado se sumó un problema para nada menor: quilombo entre las seños. Una, Andrea, la dire, de carácter fuerte y no tan buenos modos, desorganizada, improvisada, viene demasiado acostumbrada a hacer y deshacer según le parece porque estaba sola. La otra, Claudia, que empezó casi junto conmigo, también de carácter fuerte pero mucho más amable, de buen trato, organizada, bastante más pedagógica y con muchas ganas de hacer frente a las injusticias y de saltar cuando algo no le gusta. Desde el principio se organizaron para repartirse las materias y demás pero, como se imaginarán, el choque era cuestión de tiempo.
Andrea siempre me dejó bastante sola. Desde pelear por un aula en la escuela que tiene acaparada el secundario hasta el armado y la toma de las pruebas, pasando por el material, la evaluación de los conocimientos previos de los alumnos, las tareas, todo siempre estuvo a mi cargo sin ningún acompañamiento de su parte. Después de mitad de año me entero por Claudia que estaba preocupada porque "no veía resultados" en el grupo de alfabetización, cuando ni siquiera tenía idea de qué estaba dando. Pero claro, a mí nunca me dijo nada directamente porque, además de todo lo que dije antes, es muy cobarde.
Las diferencias se hicieron más evidentes cuando entraron las practicantes. La tutoría correspondía a Andrea por ser la directora, pero se ve que se dio cuenta de que tenía que leer bastante y hacer un seguimiento del trabajo de las chicas para el que no estaba muy dispuesta, así que se las derivó a Claudia. Las practicantes, que habían llegado a tenerle miedo a Andrea y a intimidarse ante su presencia en el aula, estaban felices por el cambio. De ellas llegó a decir que eran vagas y desorganizadas, después de corregirles delante de los propios alumnos cosas que debería haber visto de antemano en las carpetas, de llegar a cualquier hora, de faltar sin avisar y de perder cuadernos de los alumnos y hasta la carpeta con todos los estudios del hijo que espera para dentro de un par de meses. Como verán, ética y autocrítica cero.
También tuvo problemas con varios alumnos a los que dio de baja de la beca que manda la Nación porque estuvieron faltando, cuando la asistencia es un requisito. Si nos vamos a ajustar a las normas, era lo que correspondía. Pero se trata de gente que realmente necesita ese dinero, además de que a ella no le cuesta nada, de que ha sabido llevarse cajas del PAICOR que eran de alumnos que dejaron de asistir y de que a algunos alumnos les cobró $50 de matrícula sin darles recibo cuando normalmente no se cobran más de $10 a modo de colaboración. Otra vez la falta de ética puesta en evidencia.
Y encima tiene en Sonia, una asistente que le colabora en las clases, una fiel informante, quizás porque el marido de ella es alumno o vaya a saber por qué tipo de arreglo. Una pena que no vea que es gracias a la inoperancia de Andrea para presentar los papeles que ni ella ni yo cobramos un solo peso en todo el año.
A esta altura la situación es insostenible, pero por suerte hace un par de semanas Andrea entró de licencia por el embarazo y parece que vamos a tener un fin de año en paz.
Una lástima, pero no creo que en marzo me encuentren de vuelta por allá. La idea era participar de una actividad que me hiciera bien y le sirviera a alguien, no comprar un problema.
lunes, 9 de noviembre de 2009
El momento M
Llego a la hora indicada. Presento la credencial de la obra social y la secretaria inquiere "¿Trajiste los papeles?". Yo "¿Qué papeles? No me dieron nada." Ella amplía "Los papeles de la cirugía: el pedido del médico, la autorización de la obra social". De nuevo "No. No me dieron nada". Dele buscar y nada. La mamerta de la otra secretaria, la que se supone que tenía que hacer todo el trámite, obviamente no estaba. Pienso "si me suspenden la cirugía por unos putos papeles quemo todo". Pero no. Finalmente llega el doctor, indica el código de no sé qué cosa y parece que está todo bien.
Más tarde de los esperado me hacen pasar a la habitación. La enfermera (¿o debo decir la ordenanza, ya que compartía el uniforme con la empleada de limpieza?) me reta porque no llevé pijama ni una toalla por si me da vómito. A ver señora, ¿cuántas cirugías importantes se cree que me hice en la vida? ¿Una por año? ¿De dónde se supone que tengo que saber si nadie me avisa? Cuando me operé de la vista me hicieron quedar en bombacha y me dieron medias, bata y gorro descartables, y así pasé al quirófano. ¿De qué pijama me habla? Me trató como si tuviera 5 años y me dijo "yo cuando me voy a operar llevo todo el bolsito, por las dudas". Claaaaro!!! Espere entonces que lo saco del mismo bolso que llevo a todos lados con un paraguas, un par de medias limpias, una campera abrigada por si nieva, un gel refrescante por si me insolo y la medallita con mi grupo sanguíneo. Diosssss.
Tampoco me avisaron que tenía que ir con alguien pero a mi hermana, que pidió el día en el trabajo y me acompañó porque "yo quiero estar mientras te operan", le hicieron firmar una fichita haciendose responsable.
Retomando. La "amable" señora me trae una bata que sobraba por ahí y me increpa "¿Estás en ayunas no? ¿No tomaste nada nada?". Yo, con mi mejor cara de ingenua le digo que tomé menos de medio vaso de agua cuando me levanté. Me reta de nuevo. "Bue. Esperá que le voy a avisar al anestesista." Pienso "Si el anestesista se hace el jodido quemo todo". De allá viene la señora con que "Dice que no le mientas, que digas la verdad. Es por tu propio bien, viste?". Le aseguro que es la verdad. Se va de nuevo y me dejan esperando dos horas porque antes que yo tenía turno otro paciente con el mismo médico. Me pregunto si se pensaba clonar y para qué mierda me hicieron levantar tan temprano si ya sabían que los tiempos no daban, pero con mi hermana nunca nos faltan temas de conversación así que la espera se hace llevadera.
Traen al otro paciente. Está en la habitación de al lado. Se queja bastante. Lo escucho y se me frunce un poco todo pero pienso que quizás a él le hicieron otra cosa, que a mí no tiene por qué dolerme así, y me hago la boluda y trato de charlar para no escucharlo.
Al rato me vienen a buscar. Entro al quirófano y me inquieta un poco ver varias personas y ninguno es mi doctor, pero me hago la superada. Me banco el pinchazo en la mano, acepto las disculpas del anestesista "porque tenés las venas muy finitas", y me banco el segundo más a fondo. "Vas a sentir un pequeño mareo". Sí. "Y un gusto amargo en la boca". Sí. "Respirá hondo. Nos vemos en un rato". Chaaaaaaaaaaaaaauuuu.
Me despierto y estoy de nuevo en la habitación. Mi hermana dice que llegué con los ojos abiertos y dije no sé qué, y que fue un quilombo pasarme de la camilla a la cama, pero no tengo el menor registro. Horrible sensación. Como esa vez que me puse en pedo en un casamiento y me enteré recién cuando vi fotos para las que no me acordaba haber posado. Es que fue con champagne de calidad y la resaca posterior no existió.
Bueno, ahí me tuvieron unas horas en observación pero estuve espléndida, así que ya estoy en casita, con reposo por una semana, ibuprofeno cada 3 horas y un antibiótico cada 12.
El miércoles me toca control. Mientras tanto tengo que respirar por la boca porque tengo tapones. Esa es la parte más molesta. Pero sí, estoy bien.
;)
ACTUALIZACIÓN:
Por fin me sacaron los insoportables tapones, dos tiras de gasa 30cm de cada lado. Me sentí pariendo gusanos alienígenas por la nariz. Asco total. Y el médico tironeando como quien desteje una bufanda. ¡Con suavidad, querido! Me lloran los ojos. No es que me duela taaanto pero viste que la nariz te hace llorar.
Ohpordiospuedorespiraaaaar!!! Y hasta percibo el olor a alcohol en las manos del doc!!! ¿Será que dejé mi anosmia en ese quirófano? Veremos. Por ahora todo quiere volver a su lugar y es bastante molesto, sin contar con ese puntito que me hicieron que me pincha, me pica y me hace ver como una morcilla o un niño envuelto o cualquier cosa que se ate con piolín.
Lo mejor: el doc dijo que estoy perfecta (bue, mi nariz).
Lo peor: sigo con el antibiótico, así que el Frizze va a tener que esperarme unos días más.
Más tarde de los esperado me hacen pasar a la habitación. La enfermera (¿o debo decir la ordenanza, ya que compartía el uniforme con la empleada de limpieza?) me reta porque no llevé pijama ni una toalla por si me da vómito. A ver señora, ¿cuántas cirugías importantes se cree que me hice en la vida? ¿Una por año? ¿De dónde se supone que tengo que saber si nadie me avisa? Cuando me operé de la vista me hicieron quedar en bombacha y me dieron medias, bata y gorro descartables, y así pasé al quirófano. ¿De qué pijama me habla? Me trató como si tuviera 5 años y me dijo "yo cuando me voy a operar llevo todo el bolsito, por las dudas". Claaaaro!!! Espere entonces que lo saco del mismo bolso que llevo a todos lados con un paraguas, un par de medias limpias, una campera abrigada por si nieva, un gel refrescante por si me insolo y la medallita con mi grupo sanguíneo. Diosssss.
Tampoco me avisaron que tenía que ir con alguien pero a mi hermana, que pidió el día en el trabajo y me acompañó porque "yo quiero estar mientras te operan", le hicieron firmar una fichita haciendose responsable.
Retomando. La "amable" señora me trae una bata que sobraba por ahí y me increpa "¿Estás en ayunas no? ¿No tomaste nada nada?". Yo, con mi mejor cara de ingenua le digo que tomé menos de medio vaso de agua cuando me levanté. Me reta de nuevo. "Bue. Esperá que le voy a avisar al anestesista." Pienso "Si el anestesista se hace el jodido quemo todo". De allá viene la señora con que "Dice que no le mientas, que digas la verdad. Es por tu propio bien, viste?". Le aseguro que es la verdad. Se va de nuevo y me dejan esperando dos horas porque antes que yo tenía turno otro paciente con el mismo médico. Me pregunto si se pensaba clonar y para qué mierda me hicieron levantar tan temprano si ya sabían que los tiempos no daban, pero con mi hermana nunca nos faltan temas de conversación así que la espera se hace llevadera.
Traen al otro paciente. Está en la habitación de al lado. Se queja bastante. Lo escucho y se me frunce un poco todo pero pienso que quizás a él le hicieron otra cosa, que a mí no tiene por qué dolerme así, y me hago la boluda y trato de charlar para no escucharlo.
Al rato me vienen a buscar. Entro al quirófano y me inquieta un poco ver varias personas y ninguno es mi doctor, pero me hago la superada. Me banco el pinchazo en la mano, acepto las disculpas del anestesista "porque tenés las venas muy finitas", y me banco el segundo más a fondo. "Vas a sentir un pequeño mareo". Sí. "Y un gusto amargo en la boca". Sí. "Respirá hondo. Nos vemos en un rato". Chaaaaaaaaaaaaaauuuu.
Me despierto y estoy de nuevo en la habitación. Mi hermana dice que llegué con los ojos abiertos y dije no sé qué, y que fue un quilombo pasarme de la camilla a la cama, pero no tengo el menor registro. Horrible sensación. Como esa vez que me puse en pedo en un casamiento y me enteré recién cuando vi fotos para las que no me acordaba haber posado. Es que fue con champagne de calidad y la resaca posterior no existió.
Bueno, ahí me tuvieron unas horas en observación pero estuve espléndida, así que ya estoy en casita, con reposo por una semana, ibuprofeno cada 3 horas y un antibiótico cada 12.
El miércoles me toca control. Mientras tanto tengo que respirar por la boca porque tengo tapones. Esa es la parte más molesta. Pero sí, estoy bien.
;)
ACTUALIZACIÓN:
Por fin me sacaron los insoportables tapones, dos tiras de gasa 30cm de cada lado. Me sentí pariendo gusanos alienígenas por la nariz. Asco total. Y el médico tironeando como quien desteje una bufanda. ¡Con suavidad, querido! Me lloran los ojos. No es que me duela taaanto pero viste que la nariz te hace llorar.
Ohpordiospuedorespiraaaaar!!! Y hasta percibo el olor a alcohol en las manos del doc!!! ¿Será que dejé mi anosmia en ese quirófano? Veremos. Por ahora todo quiere volver a su lugar y es bastante molesto, sin contar con ese puntito que me hicieron que me pincha, me pica y me hace ver como una morcilla o un niño envuelto o cualquier cosa que se ate con piolín.
Lo mejor: el doc dijo que estoy perfecta (bue, mi nariz).
Lo peor: sigo con el antibiótico, así que el Frizze va a tener que esperarme unos días más.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Día D
Bueno, llegó el día. O casi. En pocas horas estaré tendida en una camilla, inconsciente, en una habitación aséptica y bajo una gran luz, a merced de ese señor que dice que me va a arreglar la nariz para que respire mejor y de ese otro responsable de mi estado de inconsciencia. Paradójicamente o no, a éste le temo y no al primero.
Dicen quienes han pasado por lo mismo una cosa buena y una cosa mala. La mala es que el post operatorio es espantoso. La buena, que es un cambio de vida. Espero, después, poder contar buenas, malas o más o menos, pero contar algo.
Me queda una dura semana por delante. Cuando pueda vuelvo a dar señales de vida.
Dicen quienes han pasado por lo mismo una cosa buena y una cosa mala. La mala es que el post operatorio es espantoso. La buena, que es un cambio de vida. Espero, después, poder contar buenas, malas o más o menos, pero contar algo.
Me queda una dura semana por delante. Cuando pueda vuelvo a dar señales de vida.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Gran pérdida
La buscó en los bolsillos, debajo de la cama, en el botiquín del baño, en la heladera, en las alacenas, en los cajones del placard, en las macetas, detrás de los cuadros, entre los libros, en el tarro del café, en los floreros, en las cajitas de los CDs, en la cucha del perro y, aunque le pareció improbable, hasta desarmó el teclado, el mouse y la plancha. Pero nada.
Era difícil aceptarlo, pero después de tanta búsqueda infructuosa estaba claro que había perdido la razón.
Era difícil aceptarlo, pero después de tanta búsqueda infructuosa estaba claro que había perdido la razón.
Trece. ¿Qué te parece?
Por largo tiempo fueron apenas dos. Después se sumó uno y el número se volvió a congelar. Llegaron dos de golpe y otro se aburrió y se fue. Y cayeron dos más. Y de a poquito fueron llegando hasta pasar por uno la docena.
Gracias seguidores!!! Y todos desconocidos eh? (Eso, sí. ¿Qué pasa con esos amigos que sé que me leen? No se me hagan los tímidos que no se los creo eh?).
Por ahí veo otros blogs que tienen 30, 40 o más de 100, y para mí son malísimos. ¿Realmente los leen toda esa gente? ¿De qué me estoy perdiendo? Porque hay algo que no entiendo, eso está claro.
Pero ustedes, poquitos y todo, son fieles. Aunque no me comenten mucho sé que están ahí. Igual, si quieren dejar evidencia de su paso no me enojo para nada, jaja.
De nuevo, gracias por tomarse unos minutitos de vez en cuando para atender las ideas que se me da por lanzar al mundo.
PD: No, no es un post demagógico. Fue que caí en la cuenta del número y me dije "mirá vos che", alegremente sorprendida.
Gracias seguidores!!! Y todos desconocidos eh? (Eso, sí. ¿Qué pasa con esos amigos que sé que me leen? No se me hagan los tímidos que no se los creo eh?).
Por ahí veo otros blogs que tienen 30, 40 o más de 100, y para mí son malísimos. ¿Realmente los leen toda esa gente? ¿De qué me estoy perdiendo? Porque hay algo que no entiendo, eso está claro.
Pero ustedes, poquitos y todo, son fieles. Aunque no me comenten mucho sé que están ahí. Igual, si quieren dejar evidencia de su paso no me enojo para nada, jaja.
De nuevo, gracias por tomarse unos minutitos de vez en cuando para atender las ideas que se me da por lanzar al mundo.
PD: No, no es un post demagógico. Fue que caí en la cuenta del número y me dije "mirá vos che", alegremente sorprendida.
martes, 3 de noviembre de 2009
Autómata

Ella tiene cronometradas varias de sus tareas cotidianas. Sabe exactamente cuánto demora en preparar y tomar un café, en fumar un pucho, en ir al baño para hacer lo primero (lo segundo sólo lo hace en casa), en caminar desde la parada del colectivo al trabajo cuando los semáforos están en verde y en rojo, en limpiarse la nariz, en atarse el pelo, en ir y venir al dispenser de agua y en hacer una vaquita para comprar helado o un regalo de cumpleaños.
Ella no es obsesiva. Trabaja en un call center.
lunes, 2 de noviembre de 2009
La dama del tiempo
Si quiero que llueva lavo las ventanas.
Si quiero que se nuble me tiro a tomar sol.
Si quiero que venga viento me pongo la pollera hippie marrón.
Ahora voy por la capa de ozono y el calentamiento global.
Si quiero que se nuble me tiro a tomar sol.
Si quiero que venga viento me pongo la pollera hippie marrón.
Ahora voy por la capa de ozono y el calentamiento global.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
