viernes, 18 de noviembre de 2011

Eternip!... dad

Probó tomando pequeños sorbitos de agua, aguantando la respiración durante dos minutos, dejándose asustar, presionando sus globos oculares, haciendo gárgaras, respirando dentro de una bolsa de papel, comiendo una cucharada de azúcar, colocando hielo sobre su estómago, sosteniendo su lengua entre el pulgar y el índice y estirándola hacia adelante, masajeando el plexo cervical y pensando en otra cosa.
Agotados los remedios caseros, y sin solución a la vista, decidió acudir a un profesional. Luego de un lavaje de estómago, una sonda naso-gástrica, una dilatación del esófago y el consumo de numerosos medicamentos antiepilépticos y relajantes musculares, nada cambió.
Optó entonces por tratamientos no tradicionales. Pero ni la psicoterapia, ni la hipnosis, ni la acupuntura, ni la fitoterapia, ni el reiki pudieron dar solución a su problema.
Harto de tener hipo por más de tres años, sin avisorar una cura posible, se quitó la vida.
La municipalidad ha estado recibiendo numerosas quejas sobre ruidos extraños, agudos e intermitentes, provenientes del cementerio, casualmente desde el día siguiente a su entierro.

4 comentarios:

Beatrice Portinari dijo...

Excelente. Da un poco de miedo (o mucho, según se piense).

lou dijo...

muy bien escrito, matenés al lector en alerta hasta el final. :)

Ushka dijo...

Genial

Un Poco Rara dijo...

Beatrice: un poco o mucho? La idea era que no pudieran dormir por una semana y tuvieran pesadillas por un mes después de leerlo :P

lou: Qué bueno. Esa era la idea ;)

Ushka: Gracias nena