lunes, 6 de agosto de 2007

No parecen, peeeero...

Empezó agosto. Tiempo de descuento. El 26 es el día D.
Cuando era chica lo esperaba con ansias.
Desde hace un par de años, mientras más falte, mejor.
En poco tiempo voy a prenderle fuego a los almanaques.

No es de exagerada, no. Pasa que ya son 32, y a esta altura hay cosas que no podés hacer. O podés, pero te quedan mal.
Ya no podés irte a España "a ver qué onda", porque volvés y estás peor que al principio.
Ya no podés ir tan seguido a bailar, aunque te siga gustando, porque te sentís como en la matineé.
Ya no podés comer todas las galletitas que quieras, porque no son tan fáciles de bajar como antes.

Y empiezan a estar bien esas cosas que antes considerabas totalmente lejanas a vos:
alquilarse una peli para el sábado a la noche,
esperar un finde largo... para descansar!,
planificar las vacaciones a un lugar donde no vaya nadie,
ir al gimnasio,
o pensar 10 veces en el saldo que te queda en la tarjeta antes de darte un gusto

Alguien me preguntó "y cómo te pega tu cumpleaños?"
Más que pegarme, me caga a trompadas.

2 comentarios:

ana dijo...

nenaaaa!!! andá a bailar si te gusta, yosoy más grande y todavía lo hago. qué esperás??. si querés vamos juntas. yo salgo con amigas que son pendejas. y qué??? animate, no dejés que el que dirán te manipule. hacé la tuya

Bays dijo...

Ana querida, deberías saber que jamás seré manipulada por el qué dirán.
Si salgo poco a bailar es porque no tengo mucho quórum entre mis allegados, no por falta de ganas, así que muy probablemente nos crucemos, sin saber, alguna noche bizarra o dorianezca