domingo, 7 de octubre de 2012

Tengan sobrinos

Ayer le compraron botas de lluvia a mi sobrina (7). Estaba ansiosa por estrenarlas y parecía que no faltaba mucho. Se las puso, también su capa con capucha, y salimos al patio a cantar a los gritos.

¡Que llueva! ¡Que llueva!
La vieja está en la cueva.
Los pajaritos cantan.
La vieja se levanta.
¡Que sí! ¡Que no!
¡Que caiga un chaparrón!


La cantamos varias veces, cada una más fuerte y rápido. Nada.
Entonces se acordó de una del jardín, que cantamos con su correspondiente coreografía.

Pican pican las gotitas sobre la vereda.
Yo me pongo el impermeable y mis botas nuevas.
Cuando llueve fuerte fuerte y se oyen truenos
yo me quedo en mi casa muy juntita al fuego.


Pero tampoco funcionó.
Inventamos una con un aire a pueblo originario.

Uu-aa
Uu-aa
¡Lluvia!

Ni una gota.
Incansable, se fue a mojar el pelo y la capa. Pero ya estaban las pizzas. A probar de nuevo mañana.

2 comentarios:

Un Simple Blog dijo...

Habrá que preguntarle a los maestros aborígenes como era el tema de la danza de la lluvia.

Un Poco Rara dijo...

O será que funcionó con demora? :P